Lo que me ha dejado 2025

Este año ha sido un no parar.

Parece mentira que ya hayan pasado 12 meses: tengo la sensación de que fue ayer… pero, a la vez, de que han pasado un montón de cosas. ¿A ti te pasa?

Probablemente ha sido de los años más intensos que he vivido, porque se han juntado algunas cuestiones personales y una gran carga de trabajo (agradecida por ello), que me han hecho estar a tope y que, a veces, mi objetivo de dedicarme más tiempo a mí misma se tambalease. Menos mal que para 2026 tengo otra oportunidad de hacerlo mejor. ¿Y qué es la vida si no eso?

Tengo que mirar las fotos del móvil para recordar todo lo que he vivido este año. Recuerdo que empecé el 1 de enero en el campo, respirando aire puro, intentando estar relajada para todo lo que vendría. Enero fue un mes duro a nivel personal porque me tuve que enfrentar a situaciones que nadie quiere pasar, pero que, a veces, te tocan.

Los primeros meses del año estuve con el Programa de Mentores Digitales de la Oficina Acelera Pyme del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias Oriental, creando planes de estrategia para empresas de las Islas Canarias.

Además, en febrero comencé la nueva edición de programas formativos de la Fundación INCYDE, impartiendo marketing digital a pequeños comercios en Lanzarote.

Posteriormente, tuve la oportunidad de dirigir mi primer curso completo en Arucas. Hasta entonces impartía como docente de módulos semanales, pero esto supuso tener el privilegio de hacer el seguimiento del grupo de alumnos durante las seis semanas de curso, viendo cómo, en tan poco tiempo, muchos de ellos crecían: no solo por los conocimientos, sino por la seguridad y la motivación que iban adquiriendo según iba avanzando el curso.

Tuve la enorme suerte de estrenarme con un grupo maravilloso que llevaré siempre en mi corazón y con el que mantengo el contacto.

Después vinieron más programas formativos en Telde, Mogán, Gáldar e incluso en la península: Murcia y Menorca, isla que tuve la oportunidad de conocer por primera vez.

Durante ese tiempo, la agencia también ha seguido creciendo: hicimos un nuevo shooting para los cambios en la web (que muy pronto verán la luz), lancé el programa RESET para que un grupo de mujeres pudiera poner claridad y estrategia en sus negocios, seguimos trabajando en la estrategia digital de nuestros clientes habituales y sumamos nuevos proyectos para clientes como Gesplan o el ITC.

Por supuesto, en medio de todo eso también ha habido disfrute personal y algún que otro quebradero de cabeza que no me dejó descansar tanto como me hubiera gustado: en julio tuve una pequeña obra en casa (con lo que supone), en agosto quise desconectar en León y tuve que volverme por los incendios que llegaron hasta la casa de mis padres, o en septiembre que tuve la enorme suerte de conocer Japón durante tres semanas, pero que supusieron cansancio añadido al que ya llevaba encima.

Por suerte, no han faltado los viajes, la playa, el mar y la lectura. El ejercicio lo he echado de menos más de lo que quisiera y estoy viendo cómo ponerle remedio para el próximo año.

Y entre todo eso, llegué a diciembre y, con él, los cursos de la Fundación Farrah, con los que llevo ya más de seis años impartiendo y que me permiten conocer a mujeres maravillosas y reencontrarme con muchas otras.

En este mes también han llegado los 40 años, el cumpleaños de uno de mis sobrinos y de mi pareja y todo el estrés que supone, ya de por sí, estas fechas.

Así que llego al final del año con la lengua fuera y con la vista puesta en 2026: para mejorar lo que se pueda mejorar y para continuar creciendo como profesional y como persona. Con el eterno objetivo de dedicarme un poquito más de tiempo. Y con la ilusión de seguir ayudando a muchas más personas con sus emprendimientos y negocios, pero, sobre todo, con su motivación y sus ganas.

Porque visualizar está muy bien, pero tiene que ir acompañado de esfuerzo, de seguridad en una misma y de ilusión por lo que una hace. Y todo eso lo sabemos, solo que, a veces, necesitamos que alguien nos lo recuerde.

Siento si te esperabas algún contenido más técnico, pero hoy me apetecía escribir algo más personal. Creo que hay que dejar espacio para la reflexión, desconectar un poco de lo que se espera de una misma y dar rienda suelta a lo que fluye dentro.

Gracias si has llegado hasta aquí y mil gracias por tu apoyo, porque eso me impulsa a seguir haciendo. ¿Sabes que tengo la palabra “impulso” tatuada? Esa historia te la cuento en otra ocasión.

Ya solo me queda desearte la mejor de las entradas al 2026.
Recuerda dedicarte tiempo a ti y a los tuyos, y disfrutar de esas pequeñas cosas que, al final, lo son todo.

FELIZ 2026

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